Esto me lo ha mandado una amiga. La verdad es que es estremecedor.
Merece la pena leerlo. Se tarda dos minutos.
Crónica de una cooperante desde Gaza.
Esto hace Israel.
Y nadie habla.
Si se os cae una lágrima , embotelladla porque realmente no sé si sirve de algo que lloremos.
Me da vergüenza tener cama y comida a diario. Al menos, difundámoslo. Es lo menos que podemos hacer.
He comenzado varios mensajes desde
Gaza y no he enviado ninguno. No me siento nada inspirada para relatar
la dificilísima vida de esta gente. He hecho más de mil fotos que son
la evidencia de lo que pasa aquí: la crisis energética, la búsqueda de
transportes o combustibles alternativos, la destrucción sistemática de
cualquier tipo de economía, las rupturas internas, las fronteras
cerradas, cientos de camiones parados esperando en el paso de Sofa; o
cientos de coches y camiones agolpados porque se corrió la voz que en
una gasolinera había combustible.
Llenar el depósito de cualquier combustible
habitual supone más de 100€ pero lo peor es que la gente cuenta cómo se
le va acabando el butano y cómo ya no saben qué van a hacer o cómo van
a cocinar. Muna decía hoy que tenía solo lo que le quedara en la
bombona para la cocina; calcula que podrá vivir un mes con 'normalidad'
pero el verano se presenta feo.
Las calles de Gaza están paradas y oscuras, ni
siquiera hay mucha gente en la playa porque no hay transporte. Miles de
ciudadanos se echan a la calle simplemente a ver si alguien les puede
llevar a tal o cual sitio.
En Gaza no puedes pensar que te puedes
organizar el día de alguna manera; si cortan la electricidad, a veces
hay generadores, pero ya es una suerte tener un generador y tener
combustible. Esto es de locos.
Como es de locos el nivel de destrucción
general de la Franja, la impunidad que tienen los israelíes para
entrar, matar gente, ocupar casas, destrozar las infraestructuras, las
fábricas árboles o cualquier cosa que se ponga por delante. En Rafah,
en algunas zonas rurales no se puede posar la vista sobre algo positivo
porque todo es pobreza, destrucción, fuego o sangre.
No tengo muchas ganas de escribir porque creo
que ya va siendo hora de otra cosa. No nos podemos permitir el nivel de
sufrimiento impune que hay aquí. Yo ahora estoy encerrada en Gaza desde
el viernes pasado. Parece que nadie se ha enterado de que la Franja
está completamente cerrada.
El Forum económico que ha tenido lugar estos
días en Belén y al que se han comvocado unos 150 empresarios de Gaza ha
dado como resultado que no se invertirá nada aquí, que no hay nada para
Gaza, que ni los propios palestinos parecen comprender lo que está
pasando.
Pasa que la gente que depende de la
electricidad, como un bebé en una incubadora, no tiene garantizada la
vida por una cuestión tan irrisoria como que no hay combustible que le
mantenga con calor y vida.
Pasa que los que están en diálisis no
encuentran transporte para llegar a los hospitales y cuando llegan, a
veces, tampoco pueden utilizar las máquinas.
Pasa que los hospitales solo hacen cirugía un par de días a la semana porque no pueden permitirse consumir todo el combustible.
Pasa que la gente utiliza gas para hacer
circular los coches, por lo que no hay gas para cocinar y ahora buscan
leña como locos y compran hornos de barro, que también se han puesto
por las nubes.
Pasa que otros utilizan aceite de girasol para
freir, como combustible de sus coches, con lo que se cargan el medio
ambiente, se cargan sus coches y de paso la polución está afectando a
la población.
Todo ello es demasiado. La destrucción de una
granja de pollos que abastecía de huevos a toda la zona sur es solo una
de las muestras.
La ocupación de una casa con tres niños
pequeños desde las 3 de la tarde a las 11 de la noche, después de
decapitar a la madre con una bomba, es un ejemplo más de crueldad
infinita, ni me puedo imaginar el terror de los niños hasta que pudo
entrar el padre, cuando acabó el asedio de Abasán, un barrio de Rafah.
¡Qué soldado puede convivir con el cadáver de la madre decapitada, en
casa llena de sangre con tres menores de 13, 5 y 2 años sin que le
duela la conciencia!!? Dios mío que esto es todo demasiado, es
demasiado. Y no lo conocemos.
Gaza no existe. Se pierde, nadie habla de esto,
ningún político quiere una solución para esto. Ningún país árabe, y
Europa, que vergüenza.
Y es por eso que los gritos de Shaima, de 8
años, con una herida horrible en la pierna que la están tratando como
pueden en un hospital misérrimo del norte de Gaza me persigue. Como me
persigue la dura mirada de algunos niños. Y es por eso que comprendo
profundamente el enfado de una enfermera en el hospital de Shifa cuando
me vió, harta de internacionales que vienen a hacer fotos y luego nada.
Anwar, que es el filósofo del Centro Palestino
de Derechos Humanos dice que 'Dios no escucha a los que no hablan' y
es por eso, claro, que aquí estoy y debo hablar. Pero creo que debo
hablar para pediros que demos un paso adelante y que cambiemos nuestra
estrategia. No podemos simplemente hacer lo mismo de siempre. Por
supuesto que llevo proyectos y seguiremos ayudando, pero la situación
merece un salto cualitativo en nuestro compromiso, y con ello me
refiero a una acción global que pueda llamar la atención de verdad y
poner a nuestros gobiernos en apuros.
He estado hablando con el colega que está
organizando lo del barco a Gaza. Es un proyecto caro pero creo que hay
que apoyarlo. Un barco lleno de internacionales para romper el bloqueo
a Gaza por la vía de los hechos, es decir, llegando al puerto de Gaza
como sea, que comprometa a varios gobiernos en nuestra protección o en
nuestro abandono. Un barco que no se detenga hasta llegar a estas
tristes playas contaminadas. No sé, yo pienso que venir aquí no sirve
de nada si no se cambia la estrategia. A mi me ha costado dos días
entrar y al parecer y a pesar de mi poca trascendencia personal, me
tienen fichada. Eso significa que el cerco se cierra cada vez más y que
no quieren testigos, que no quieren que se sepa qué pasa en Gaza.
Pronto esto no será ya ni Palestina, sino otro
Darfur del que a veces se habla pero casi nadie sabe dónde está, un
lugar inhóspito e inseguro al que no se debe venir un lugar donde la
vida y la sangre no vale de nada.
Después de tantos años de trabajo y en los
avances de coordinación que hemos tenido y los pequeños triunfos de los
que hemos de sentirnos orgullosos, siento que algo debe cambiar
profundamente. Pero pienso que debemos hallar la respuesta entre
todos/as.
Os envío algunas fotos en sucesivos mensajes...
Desde la Gaza cercada
muchos besos
Cristina
Tags: gaza, cronica, israel, palestina