La posibilidad de que los establecimientos informen de la composición
exacta de sus platos constituye aún una ardua tarea que ya cuenta con
el visto bueno de las autoridades
Transparencia a la carta
La reciente polémica suscitada por el reconocido cocinero Santi
Santamaría sobre los diversos ingredientes y aditivos añadidos a los
platos nos lleva a reflexionar sobre la composición de aquello que
comemos fuera de casa. Se trata no sólo de investigar la composición de
los más sofisticados platos de autor que conforman el recetario más
cuidado de exquisitos restaurantes, sino también de los que forman
parte de miles de establecimientos que ofrecen, a precios asequibles,
menús a la carta o menús del día.
Hablamos de platos de consumo cotidiano que pueden contener espesantes
tan comunes como harina de trigo o saborizantes como crema de leche y
que, aparentemente inofensivos, resultan tóxicos en caso de
intolerancias o alergias alimentarias. Tal vez un día los restaurantes
informen a sus clientes de la composición y de los ingredientes exactos
que los componen. Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria
(AESAN) consideran que "cuanta más información y más completa se
ofrezca (desde los restaurantes), mejor", porque contribuirá a la
"transparencia" a la hora de consumir un determinado plato o acudir a
un restaurante.
(Es un articulo muy largo, asi que copio solo lo
relacionado con el vegetarianismo y los links al articulo para quien le
interese entero)
Aditivos de origen animal en productos vegetales
Las personas vegetarianas pueden tener dificultades a la hora de
escoger un plato del menú, ya que puede que a diversos platos
"vegetarianos", como una paella de verduras o macarrones con tomate, se
les haya añadido cubitos de caldo de pollo o carne para enriquecer el
gusto del caldo de cocción. A esto se suma que la persona vegetariana
puede, sin saberlo, consumir alimentos con ingredientes de procedencia
animal que no aparecen como tales en el etiquetado.
Es el caso de diversos aditivos alimentarios que pueden proceder de
animales, como los antioxidantes E-325, E-326 y 327 (lactato sódico,
potásico y cálcico, respectivamente; obtenidos a partir de la
fermentación láctica); colorantes como el E-120, cochinilla o ácido
carmínico (procedente de insectos); o potenciadores del sabor como el
E-626 a E-629 (ácido guanílico y sus sales), obtenidos químicamente a
partir de levaduras o de extractos de carne o de pescado.
http://www.consumer.es/web/es/alimen.../29/179650.phpTags: ingedientes, ocultos, menus, restaurantes