Pero este consumismo sin sentido promueve un modelo insostenible ambiental y socialmente. Ambientalmente porque si el modelo de consumo de los países del norte se extendiera por todo el mundo, serían necesarios 3 planetas (con sus materias primas, fuentes energéticas...) para atender la demanda. Y socialmente porque sólo un 12% de la gente que vive en Norteamérica y Europa occidental es responsable del 60% de ese consumo, mientras que los que viven en el sudeste asiático o en el África subsahariana representan sólo un 3,2%. (’Informe sobre el estado del mundo’ Instituto Worldwatch, 2004)
Por eso Ecologistas en Acción quiere proponer una serie de alternativas para celebrar estas fiestas de un modo más sostenible, sin olvidar que el mensaje principal que la asociación ecologista quiere poner de manifiesto es que es imprescindible una reducción en el consumo si se quiere poner freno al deterioro ambiental y social.
Antes de comprar un regalo, reflexiona... • Lo primero que hay que hacer antes de comprar algo es reflexionar sobre si realmente se necesita. • Una vez que se ha decidido adquirir el producto, es
muy importante intentar averiguar cómo ha sido fabricado, si en su
proceso de producción se ha perjudicado al medio ambiente o a algún ser
humano. • También hay que pensar cómo repercute su utilización en el medio ambiente. • Es importante tener en cuenta que siempre va a ser
más sostenible comprar aquello que hayan sido producido lo más
localmente posible. Ahorro energético Ya nadie duda de que el uso energético está produciendo
graves problemas ambientales. Se puede ahorrar energía poniendo en
práctica los siguientes consejos: • Reducir al máximo la utilización del coche y usar el
transporte colectivo (el coche se utiliza, en la mayoría de los casos,
para trayectos que se podrían realizar a pie en menos de tres cuartos
de hora). • Reducir la compra de productos superfluos e innecesarios, pues para su fabricación hace falta energía. • Conectar los aparatos a la red en vez de que usar pilas. • Desconectar los aparatos eléctricos cuando no estén funcionando. • Utilizar electrodomésticos eficientes y prescindir de
aquellos que sean innecesarios (para abrir una lata o cepillarse los
dientes no hace falta un aparato eléctrico). • La temperatura de la vivienda debe mantenerse acorde
con la época del año (no es necesario llevar un jersey en verano y
manga corta en invierno). • Usar bombillas de bajo consumo. • Consumir productos locales es otra manera de ahorrar energía, toda aquella que se emplea en su traslado. Disminución de los residuos Los envases y embalajes son un problema serio para el
medio ambiente. Un 40% de la basura doméstica son residuos orgánicos,
del resto, un 80% lo constituyen envases. Este porcentaje crece sin
cesar y se dispara en Navidad.
Para fabricarlos se destruyen recursos naturales, se contamina el agua
y la atmósfera. Tanto en su fabricación como en su reciclaje se
consumen grandes cantidades de energía y cuando se convierten en
residuos tienen un notable impacto ambiental, tanto si se depositan en
vertederos como, sobre todo, si se incineran. Mientras que el resto del año cada persona genera un
kilo y medio de basuras al día (hace 30 años no se llegaba ni a medio
kilo), en estas fechas son dos kilos; y la mitad son envoltorios y
embalajes. Se puede reducir la cantidad de residuos generados poniendo en práctica los siguientes consejos: • Cada vez que se compre algo es importante pensar cuántos residuos genera aquello que consumimos. • Evitar los productos de “usar y tirar”. • Rechazar las bolsas de plástico que dan en los comercios y llevar bolsas de tela o el clásico carrito de la compra. • Hacer un ejercicio de imaginación, muchas de las cosas que se tiran a la basura se pueden reparar, reutilizar o reciclar. • Evitar las latas, y rechazar los alimentos con muchos
envases. Las fiambreras o los tarros de cristal son una alternativa
mucho más saludable y ecológica para guardar los alimentos que
tapándolos con plástico o aluminio. • Comprar el contenido y no el envase. Muchas veces se
paga más por los envoltorios que se tiran directamente a la basura que
por el contenido. • Elegir productos con envases retornables o reutilizables. • Evitar utilizar productos de limpieza que se han
venido utilizando tradicionalmente, como la lejía o el amoniaco, que
aparte de producir residuos tóxicos son perjudiciales para la salud. El
jabón, el vinagre o el limón son alternativas más ecológicas e igual de
eficaces en la limpieza. • Al recibir regalos, no tirar el papel, se puede guardar para otras ocasiones. • En Navidad se reciben muchas tarjetas de felicitación, en vez de tirarlas se pueden reutilizar. • Reciclar un regalo que ya se tenga en casa. Ahorro de agua El agua limpia es un recurso cada vez más escaso y, a
pesar de que es esencial para la vida, se malgasta, derrocha y
contamina a un ritmo vertiginoso. A continuación se proponen una serie
de consejos para ahorrar agua: • Colocar dispositivos de ahorro de agua en los grifos. • Meter botellas en las cisternas de modo que al tirar de la cadena el volumen de agua que salga sea menor. • Disminuir el consumo lo máximo posible (ducharse en
vez de bañarse, cerrar el grifo cuando no sea necesario, recoger el
agua fría que sale de la ducha hasta que se pone caliente...) • No jugar a deportes que contribuyan al despilfarro de agua, como el golf. Alimentación más ecológica y saludable Cuando cada año se incrementa el número de personas
desnutridas en cuatro millones (según la FAO), en estas fechas se tiran
hasta un 40% de los alimentos producidos, debido a descartes por
exigencias estéticas del mercado, los fallos en la distribución de tan
grandes volúmenes, etcétera. Por eso es importante tener en cuenta los
siguientes consejos: • Preparar la comida que se vaya a consumir, y guardar la que sobre para otra ocasión. • Recuperar la cocina tradicional, y cuidar la
alimentación evitando la comida basura o precocinada, que implica más
envasado y consumo de energía. • Consumir productos frescos y de temporada o menos elaborados. Resultan más ecológicos, más sabrosos y más saludables. • Consumir productos que se hayan producido lo más localmente posible. • No consumir algunos alimentos intrínsecamente ligados
a la navidad, como los langostinos, porque están siendo criados en
muchos casos en los humedales costeros tropicales, produciendo graves
daños para las economías locales y para la biodiversidad.
En Navidad, los mensajes publicitarios van empapados se
sentimientos entrañables en defensa de valores familiares y de elogio
de la solidaridad. Sin embargo, la canalización de todos estos
sentimientos va siempre encaminada a la consecución de un claro
objetivo: incrementar las ventas bajo un asumido despilfarro navideño,
sin tener en cuenta sus repercusiones sociales y ambientales. Por ello proponemos que en vez de dedicar tiempo a
estar en interminables colas en centros comerciales, se dedique ese
tiempo a pensar en unos regalos diferentes. Y que se sea crítico con la
publicidad y no creamos ciegamente los sueños que nos vende. Echar la vista atrás para ver que, no hace tanto
tiempo, éramos felices celebrando la navidad de otro modo, puede ayudar
a ver que hay otros modelos diferentes al consumo desenfrenado. En los juguetes El bombardeo publicitario que empieza más de un mes
antes de que llegue la navidad no olvida a los más pequeños de la casa,
y crea para ellos un montón de anuncios de juguetes. Según la
Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) en estas fechas
se compran el 75% de los juguetes que se venden cada año. Muchos padres y madres, sometidos a la presión de sus
hijos e hijas, acaban por convencerse de que para demostrar lo mucho
que les quieren les tienen que comprar más regalos, y terminan
sometiéndose a la dictadura de la publicidad olvidando alternativas de
consumo más justas social y ambientalmente. Aquí mostramos algunas de
ellas: • Buscar juguetes de artesanía local. • No comprar juguetes sobre embalados. • Asegurar que son juguetes no sexistas ni bélicos. • Buscar aquellos que estimulen la creatividad. • No comprar juguetes que usen pilas. • Asegurar que son adecuados a cada tipo de edad. • Mirar que sean de materiales naturales y biodegradables. • Asegurar que se esté pagando el producto, y no su publicidad. • Además, lo más importante es que es posible jugar sin juguetes. Árboles de navidad y otros adornos Los abetos y otras pináceas se han convertido en un
objeto de consumo de usar y tirar, que va del monte o el vivero al
vertedero después de pasar la navidad en una casa. Llama la atención
que haya viveros dedicados exclusivamente a la producción de árboles
que van a la basura (alrededor de 2.000.000 al año), en un país
erosionado y con graves riesgos de desertificación. Otros adornos navideños suponen también enormes
impactos. La utilización ornamental de los acebos en Navidad ha
conducido a que se encuentren en grave peligro de desaparición, con los
graves daños que esto supone para el ecosistema en el que se
desarrollan. Esto mismo ocurre con los musgos, que se utilizan como
adorno en belenes. Por último, la fiebre consumista ha llegado a otras
especies vegetales, como los ruscos o el muérdago, que están siendo
recolectadas de forma insostenible.
A veces pensamos que los únicos lugares donde se puede
comprar son las grandes superficies, sin embargo este modelo es muy
costoso ambiental y socialmente (para profundizar en esto, clica aquí) Por eso proponemos una serie de alternativas: • Comprar en tiendas del barrio y en los mercados tradicionales. • Comprar productos de agricultura ecológica. Estos
productos, además de ser más sanos, son ambientalmente sostenibles, ya
que en su producción no se utilizan pesticidas ni fertilizantes
artificiales. • Comprar en tiendas de comercio justo. En ellas se
pueden obtener productos con garantías de que han sido producidos de
manera ecológica y que se ha pagado un sueldo digno a los productores. • Formar parte de cooperativas de consumidores. En
ellas los consumidores se ponen en contacto directo con los
productores, eliminando de este modo los intermediarios. Todo lo que se
consume es de agricultura ecológica. • Participar en cooperativas de trueque.
Ecologistas en Acción quiere hacer un llamamiento para recuperar la
creatividad a la hora de celebrar estas fiestas, una creatividad que
nos ayude, en definitiva, a no pasar la navidad persiguiendo los
inalcanzables sueños que proponen los anuncios, sino que nos muestre un
camino más certero de conseguir nuestros deseos, y que tenga como punto
de partida una forma de celebración más justa social y ambientalmente.Consejos antes de comprar un regalo
Unos regalos navideños diferentes
Dónde comprar
Puedes descargarte un tríptico con consejos sobre consumo crítico y responsable aquí >
Tags: propeustas, navidad, ecologistas